Cuando María Oruña publicó La Cámara de las Maravillas, la autora gallega ya se había consolidado como una de las voces más reconocidas del panorama literario español gracias a su capacidad para combinar intriga, documentación rigurosa y personajes complejos. En esta ocasión, Oruña se adentra en el fascinante mundo del arte, los coleccionistas, el tráfico de obras y la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional para construir una novela donde la belleza, el misterio y el ingenio se convierten en los auténticos protagonistas.
Con motivo del lanzamiento de la novela, conversamos con la escritora sobre el proceso de creación de la obra, la intensa labor de documentación que hay detrás de sus páginas, la construcción de un ladrón de guante blanco adaptado al siglo XXI y la acogida que estaba recibiendo el libro en sus primeros días en las librerías.
La entrevista que sigue fue realizada el 12 de junio de 2025, en pleno inicio de la gira de presentaciones de La Cámara de las Maravillas. En aquel momento, la novela acababa de llegar a las librerías y María Oruña todavía desconocía el recorrido que tendría entre los lectores. Por diversos motivos, esta conversación permaneció inédita hasta ahora, por lo que se publica por primera vez varios meses después de su realización. En ella, la autora comparte impresiones, anécdotas y reflexiones que permiten comprender mejor el origen y las claves de una de sus obras más recientes.

Antes de nada, enhorabuena por La Cámara de las Maravillas. Me ha encantado. Hoy tienes firma en Madrid, ¿verdad?
Sí. En nada salgo para la estación. Estoy en Zaragoza porque ayer presenté y firmé allí. Ahora voy enlazando ciudad tras ciudad y hoy ya me toca Madrid.
Y quiero recordar que el 15 tienes presentación en Alicante.
Sí. El lunes estaré en Alicante, en la librería 80 Mundos, y el martes en Valencia, en FNAC. Después me dejarán irme un día a casa.
Pues ya lo mereces. Lo primero que quería preguntarte es por qué decidiste escribir La Cámara de las Maravillas.
La idea llevaba tiempo rondándome la cabeza porque conocí la Brigada de Patrimonio Histórico a raíz de mi novela anterior, El albatros negro. Aunque allí aparecía de forma secundaria, me llamó mucho la atención que fuera una unidad tan desconocida.
Muchos lectores me preguntaban incluso si realmente existía. Además, los propios miembros de la brigada se sorprendían de que alguien se interesara por su trabajo. Entonces decidí escribir una novela en la que ellos estuvieran más presentes.
Como se trata de una brigada especializada en patrimonio, era lógico que la historia girara en torno al arte. También quise rendir homenaje a las novelas clásicas de ladrones de guante blanco, pero llevándolo a una época contemporánea. No quería un personaje teatral al estilo Lupin, sino algo más creíble y realista.
¿Por qué elegiste Madrid como escenario principal de la novela?
Porque la propia historia lo requería. Necesitaba una ciudad que funcionara como un centro neurálgico para el comercio internacional de arte. La familia protagonista vive por y para el arte y se dedica a comprar, vender e intercambiar obras.
Necesitaba una ciudad con conexiones internacionales, aeropuertos y capacidad para ese tipo de operaciones. Si hubiese querido ambientarla fuera de España, probablemente habría elegido París. Pero quería que la historia transcurriera aquí, así que Madrid era la opción más lógica.
Después busqué un palacio que encajara con la familia que había imaginado y, cuando descubrí el Palacio de Linares, actual Casa de América, supe que había encontrado el lugar perfecto para inspirar el Palacio Dorado de la novela.
¿Te planteas una segunda parte protagonizada por la Brigada de Patrimonio Histórico?
Es una pregunta que me hacen mucho. Ya me ocurrió con El albatros negro o El bosque de los cuatro vientos. Esta novela está concebida para ser autoconclusiva.
¿Podría escribir más historias relacionadas con ella? Sí. ¿Voy a hacerlo? Eso no lo puedo decir. Lo único que puedo adelantar es que llevo meses trabajando en un nuevo proyecto.

Para escribir este libro has tenido que documentarte mucho sobre el mundo del arte. ¿Cómo fue ese proceso?
Ha sido un trabajo enorme. Yo no soy experta en arte, así que tuve que estudiar mucho. Leí trabajos de restauradores, falsificadores y especialistas. También consulté autobiografías, como las de Eric el Belga, y numerosa documentación relacionada con el tráfico de obras de arte.
Además, visité museos por toda Europa. Algunos ya los conocía y otros los descubrí durante la documentación. También trabajé directamente con la Brigada de Patrimonio Histórico en Madrid para comprender cómo funciona realmente.
¿Cómo estás percibiendo la acogida del público?
De momento, muy bien. El libro salió hace apenas una semana y me sorprende la cantidad de gente que ya lo ha leído.
Además, no he recibido todavía ninguna crítica negativa. Lo que más me piden es una continuación. Aun así, necesito algo más de tiempo para tener una visión global de la respuesta de los lectores.
En las firmas de libros, ¿qué es lo que más suelen preguntarte los lectores?
Sobre todo sienten curiosidad por el mundo de los restauradores, los ladrones de arte y el tráfico de obras.
También me preguntan si determinados elementos de la novela son reales. En ocasiones tengo que frenar un poco a algunos lectores porque, sin darse cuenta, pueden hacer spoilers delante de personas que todavía no han leído la novela.
Me encanta comprobar cómo muchos descubren enseguida detalles, pistas y simbolismos que he dejado repartidos por toda la historia.
Se ha hablado bastante de la nueva temporada de Berlín. ¿Conoces la serie? ¿Ves algún paralelismo con tu novela?
No la he visto. Ya son varios periodistas los que me han preguntado por ella.
Por lo que me han contado, se trata de un grupo de ladrones y hay cierta presencia de violencia. Eso la aleja bastante de la figura clásica del ladrón de guante blanco que yo quería reflejar.
Por tanto, no puedo opinar demasiado porque no la conozco de primera mano.
Ya te digo que no tiene nada que ver. Es mucho mejor cómo lo cuentas tú que lo que se ve en la serie.
Bueno, cada obra tiene su estilo. Por lo que me han explicado, son planteamientos muy diferentes y destinados a públicos distintos.
¿Has intentado acercar esta historia más a la realidad?
Sí y no. Lo cierto es que durante mi investigación no encontré ningún ladrón de guante blanco exactamente como los que aparecen en la literatura.
En los casos reales suelen existir errores, violencia, amenazas o situaciones imprevistas. La figura del ladrón elegante, sutil y prácticamente perfecto pertenece más al terreno de la ficción.
Después de todo lo que has investigado, ¿los robos reales se parecen más a los robos violentos que al modelo clásico de guante blanco?
Sí. Habitualmente encontramos violencia o elementos bastante chapuceros. Hay destrozos, amenazas, errores y testigos.
La realidad suele ser mucho menos elegante de lo que nos cuentan las novelas. Ahora bien, también es posible que haya habido ladrones extraordinariamente inteligentes de los que nunca hemos sabido nada precisamente porque nunca fueron descubiertos.
¿Qué te gustaría que sintieran los lectores al terminar La Cámara de las Maravillas?
Me gustaría que disfrutaran. Que se entretuvieran, aprendieran cosas nuevas, soñaran y se dejaran sorprender.
En realidad, la novela es un homenaje a la belleza. Habla de distintas formas de entender el arte y la creación.
Quiero que el lector disfrute de los giros argumentales, pero que jamás sienta que ha sido engañado de forma injusta. Una cosa es jugar con las apariencias y otra muy distinta hacer trampas narrativas.
¿Y cómo es tu proceso de escritura?
Con mucho trabajo. Paso meses sin escribir porque estoy pensando la historia y documentándome.
Primero surge la idea. Después investigo, leo, viajo, consulto especialistas y recopilo información. Más tarde elaboro una escaleta muy detallada de la novela y construyo los personajes.
Cuando ya tengo el despacho lleno de notas, libros, esquemas y documentación, empiezo a escribir. Para mí, la fase más compleja suele ser precisamente la construcción previa de la historia.
¿Qué consejo darías a una persona que quiere empezar a escribir thrillers o novelas de misterio?
Lo primero es leer mucho y leer de todo, sin prejuicios.
Y lo segundo, comprar una libreta y un bolígrafo. Antes de escribir hay que preguntarse qué historia se quiere contar y si realmente merece la pena contarla.
También hay que ser honesto con uno mismo. Mucha gente confunde el éxito con dar entrevistas o aparecer en los medios. Para mí, el verdadero éxito consiste en poder vivir de contar historias y seguir haciéndolo con libertad.
Muchas gracias por tu tiempo.
Muchas gracias a vosotros. Un saludo.




